Departamento de Ingeniería · Universidad Pública de Navarra
Su investigación sobre el aprovechamiento de residuos de la industria cafetera —concretamente la viabilidad del vermicompostaje de spent coffee grounds y silverskin— nació de un proyecto I+D entre la universidad y una pyme navarra, financiado por el Gobierno de Navarra y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).
En esta entrevista nos cuenta cómo fue arrancar una línea de investigación desde cero en plena pandemia, la sorprendente variabilidad de los resultados experimentales, y por qué cree que la coordinación entre ciencia, política y empresa es la asignatura pendiente de la remediación ambiental.
Mi interés en este tema surgió, en cierto modo, de manera casual. Tuve la oportunidad de participar en un proyecto de I+D entre la Universidad Pública de Navarra y una pequeña empresa navarra, en el marco de un proyecto conjunto financiado por el Gobierno de Navarra y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), orientado al diseño de una máquina de vermicompostaje.
A partir de las distintas pruebas necesarias para el desarrollo del proyecto, surgió la posibilidad de dar un enfoque más allá del puramente técnico y convertir parte del trabajo en investigación científica con potencial de publicación. Esto nos llevó a desarrollar una línea de trabajo con rigor científico-técnico y un alto interés académico.
Con el tiempo, el contacto continuo con esta temática hizo que fuera ganando interés de forma natural, hasta el punto de involucrarme plenamente en ella.
El principal desafío fue partir prácticamente desde cero en cuanto al conocimiento específico del tema. A diferencia de otros casos en los que existe una línea de investigación consolidada, en este proyecto tuvimos que enfrentarnos a una temática nueva para el grupo.
Aunque ya se trabajaba en valorización de residuos, principalmente en materiales inorgánicos y mediante otras vías como el reciclaje o la incineración, en este caso nos centramos en residuos orgánicos, lo que implicaba retos completamente nuevos tanto a nivel técnico como experimental.
A esto se sumó el contexto de la pandemia de COVID-19, que supuso una dificultad adicional importante: interrupción de ensayos, limitaciones operativas y la necesidad de mantener organismos vivos, como las lombrices, durante periodos de inactividad. Todo ello hizo que los inicios fueran especialmente complejos.
Lo que más me sorprendió fue la variabilidad de los resultados. En ocasiones coincidían con las hipótesis planteadas, pero en otras se desviaban completamente de lo esperado.
Además, al contrastar los resultados con la bibliografía científica, se percibe que en muchos casos los estudios publicados tienden a reflejar principalmente resultados positivos, lo que puede generar una percepción algo sesgada. Esto lleva a cuestionarse en ciertos momentos si el trabajo se está realizando correctamente, aunque en realidad esa variabilidad forma parte natural del proceso de investigación.
Considero que sería fundamental reforzar la coordinación entre la investigación científica, las políticas públicas y la aplicación práctica en el terreno.
Actualmente existe una brecha significativa entre la generación de conocimiento en el ámbito académico y su implementación real en empresas y en la sociedad. Reducir esta distancia permitiría una respuesta más eficaz, rápida y sostenible frente a los problemas ambientales y climáticos a los que nos enfrentamos en la actualidad.
Les recomendaría abordar este campo con interés y pasión genuina, ya que la investigación requiere una gran inversión de tiempo, esfuerzo y constancia, y los resultados no siempre son inmediatos ni visibles.
Asimismo, es importante no tener miedo a preguntar y apoyarse en personas con más experiencia. Esto no solo ayuda a resolver dudas, sino que también facilita la creación de redes de contacto, el intercambio de ideas y el desarrollo de nuevas oportunidades y sinergias.
Desde MycoData creemos que la ciencia se construye compartiendo conocimientos y experiencias. Agradecemos profundamente a Miguel Ángel por su tiempo y su generosidad al responder estas preguntas.
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